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sábado, 2 de marzo de 2019

Mensaje de la Virgen de Medjugorje. Si supieras cuánto te amo...

"Si supieras cuánto te amo llorarías de alegría", ése es uno de los célebres mensajes de la Virgen de Medjugorje, pero no es el único.

Las apariciones marianas de la Virgen de Medjugorje, en un pequeño pueblo de Bosnia- Herzegovina llevan sucediéndose desde el 24 de junio de 1981. Fueron 6 los niños videntes de estas apariciones, en las que llama al pueblo a la conversión, y hoy en día, siguen asistiendo a las continuas apariciones. Todos los días 2 de cada mes, se aparece ante un vidente. Y los días 25. En ellos da siempre un mensaje.


Siempre se ha manifestado como la Reina de la Paz, y recuerda que viene a pedir lo mismo que en otras apariciones hizo: la fe viva, la conversión y la oración.
Es los mensajes que la Virgen dio a conocer cómo vencer a Goliat (el mal del mundo, representado con éste símil) con "cinco piedrecitas".

1- Confesión mensual
2- Lectura de la Biblia (al menos dos líneas)
3- Vivir la Eucaristía en profundidad.
4- Oración del Rosario con amor y fe.
5- Ayunar a pan y agua los miércoles y viernes como símbolo de penitencia.


TExto extraído de; https://www.virgendemedjugorje.org/mensajes/

Mensaje del 2 de febrero de 2019

“Queridos hijos, el amor y la bondad del Padre Celestial dan revelaciones que hacen que la fe crezca y se comprenda, y traiga paz, seguridad y esperanza. Así también yo, hijos míos, por medio del amor misericordioso del Padre Celestial, siempre y de nuevo, os muestro el camino hacia mi Hijo, hacia la salvación eterna. Pero, lamentablemente, muchos de mis hijos no quieren escucharme, y muchos de ellos dudan. Y yo, yo siempre, en el tiempo y más allá del tiempo, he magnificado (engrandecido) al Señor por todo lo que ha hecho en mí y a través de mí. Mi Hijo se da a vosotros, parte el Pan con vosotros, os habla palabras de vida eterna para que las llevéis a todos. Y vosotros, hijos míos, apóstoles de mi amor, ¿a qué teméis si mi Hijo está con vosotros? Ofrecedle vuestras almas para que Él pueda morar en ellas, y pueda hacer de vosotros instrumentos de la fe e instrumentos del amor. Hijos míos, vivid el Evangelio, vivid el amor misericordioso hacia el prójimo y, ante todo, vivid el amor hacia el Padre celestial. Hijos míos, no estáis unidos por casualidad. El Padre Celestial no une a nadie por casualidad. Mi Hijo habla a vuestras almas y yo os hablo a vuestro corazón. Como Madre os digo: seguidme, amaos los unos a los otros, dad testimonio. Con vuestro ejemplo, no tengáis miedo de defender la verdad: la Palabra de Dios, que es eterna y nunca cambia. Hijos míos, quien obra a la luz del amor misericordioso y de la verdad, siempre recibe ayuda del cielo y no está solo. Apóstoles de mi amor, que siempre os reconozcan entre todos los demás por pasar inadvertidos, por el amor y la serenidad. Yo estoy con vosotros. ¡Os doy las gracias!”